que estaba acostado en la entrada de un lugar desconocido. Echado y tapado con una sabana roja, los bordes tenían color dorado con un adorno muy fino. Recostado en lo que parecía una entrada a una colina muy alta, se encontraban unos sujetos vestidos de color blanco: todos ellos eran personas normales las cuales se estaban divirtiendo sanamente.
De pronto, escucho un tiroteo en la parte de arriba de la colina. Muchos caían muertos de la misma forma en la que yo estaba recostado. Repentinamente varios pandilleros rapados vestidos de quimonos rojos también, empezaron a acercarse a la entrada donde yo me encontraba con la intención de matarme. Se me ocurrió hacerme el muerto.
En lo que pareció una eternidad, los pandilleros pasaron de largo mi cuerpo para seguir su búsqueda por las otras personas. A lo que yo pude entender, estos rapados parecían querer tomar a todos los que estaban juergueando en la colina, ya que luego que estuvieron todos arriba cesaron las matanzas y empezaron a desperdiciar balas al aire.
Aterrado…y casi orinado… ante tal situación tuve que poner en práctica lo que me enseñaron en el cuartel… correr!!! Arrastrándome llegué a unos arbustos lo suficientemente altos como para que no me vean. Me oculté lo más que pude, no obstante, uno de ellos logró verme y bajó rápidamente a querer quitarme la vida. Para mi sorpresa, encontré a otros también escondidos en los arbustos. Al llegar el pelón, lo tomé bajo mi brazo como si fuera una tabla para surfear y su arma cayó al suelo, al instante uno de los que estaba escondido tomó el arma y le disparó en la cabeza. A pesar de que esa fue la primera vez que vi a alguien morir, no me causó sorpresa alguna; es más, yo también cogí el arma y descargué mi furia un par de veces más. Pobre cuate!!!!!
Sin más, salimos corriendo hacia donde nos lleve el viento; o mejor dicho hasta donde nos lleve el miedo porque otros pelones oyeron los disparos y empezaron a bajar la colina. Corrimos incansablemente hasta que llegamos a un lugar que me pareció muy conocido. Después de unos segundos, me di cuenta que ese lugar era de mi infancia. Se trataba de una plaza en la cual yo había crecido y jugado hasta que tenía 15 años. Aquel específico lugar al que llegué era una esquina donde se entrecruzaban 2 calles. Reconocí el lugar por lo oscuro de una de las calles la misma que llevaba a un lugar donde había pocas casas.
Luego de decidir correr por la calle con poca iluminación, llegué a la casa de un viejo amigo…bueno no era tan amigo, pero habíamos jugado juntos un par de veces; el hecho es que al llegar a la casa, ya cansado de tanto correr y a la vez impresionado por el lugar donde me encontraba, al tocar el timbre de la entrada, salió un hombre grande, de ojos sobresaltados como si quisiera hacer daño a alguien. Parecía cansado y tenía una apariencia corpulenta con un físico extremadamente trabajado… el tipo era espeluznante.
El hombre salió destruyendo la puerta de su casa y me miró fijamente a los ojos. De más esta decir que el terror se apoderó de mis rodillas, a tal punto que casi me desplomo al suelo… mas bien que el miedo no se apoderó de mi estómago o de mi vejiga porque imagínate lo que hubiera sucedido… Nos miramos solamente medio segundo, ya que yo no puedo soportar una mirada tan aterradora por mucho tiempo… y al volver en mí, tuve que seguir corriendo.
Afortunadamente, ni el monstruo ni el pelón de rojo me alcanzaron porque después de tanto susto desperté a lado de mi esposa, con el cuarto oscuro y lloviendo afuera. Tuve que levantarme a cerrar la ventana del cuarto para que no moje la tele.
Yo creo que muchos sueños tienen algún significado o son producto de eso mismo…nuestros sueños y deseos. No sé si este sueño en particular signifique algo, pero parece que en mi subconsciente se quedó grabado el deseo de ver algo terrorífico ya que una noche antes vi solo el comienzo de la película “El Ojo”.